
Hoy he ido a la Sierra de Guara a darles de comer a los buitres. Me cogían la carne de la mano. Ha sido impresionante... ¡había tantos!... unos cien... o doscientos... o doscientos tres... en fin, muchos.
El que sale en la foto conmigo es José Manuel, un amigo de mi papá y de los buitres. Lleva años alimentándolos.
Les hemos llevado dos bolsas de comida, de carne, que olían fatal, a mierda. Se lo han llevado todo. Metían la cabeza dentro de la bolsa... y se ponían encima de mi zapatilla.
Yo estaba rodeado de buitres por todos los lados. Daba algo de miedo, porque te podían picar en la mano... pero no, son muy cuidadosos.
Íbamos los dos de rojo. Así dice José Manuel que era mejor.
Ha habido un momento en que me ha entrado mucha risa de ver tanto buitre junto a mí. No sé porqué. Me reía. Me hacía mucha gracia.
También había unos cuervos que cogían unos huevos de gallina que habíamos cogido. Se los iban llevando volando en el pico uno detrás de otro.
También había unos cuervos que cogían unos huevos de gallina que habíamos cogido. Se los iban llevando volando en el pico uno detrás de otro.














