En estas fotos parezco un pastor de cabras de la montaña.
Se trata de un rebaño que estaba en lo alto del valle de Ordesa.
Les dimos de comer, galletas y gusanitos.
"Roberto Junior", de 17 años, bailó con una de ellas.
Lo pasamos bien y nos reímos un montón. Se nos subían encima, levantando las patas. ¡Qué hambre tenían!
Una de ellas hasta me metió el cuerno por la nariz. Y hasta se querían comer la tapa del bote de las galletas.
Llegué a la conclusión de que estos bichos "están como una cabra".




























